sábado, 4 de febrero de 2012

De la casa a la Pyme

Por Elisabet Contrera

Según una encuesta realizada por el Ministerio de Industria de la Nación, poco más de la mitad de las pymes del país están dirigidas por mujeres. Las12 entrevistó a un grupo de empresarias en su terreno de acción para conocer sus historias, saber cómo llegaron a esos puestos y cómo se ve el mundo desde allí.

Las historias de las mujeres que aparecen en esta nota tienen puntos en común: provienen de familias de emprendedores y crecieron entre ideas y máquinas; algunas cortaron con el hilo de sucesión masculina y otras salvaron proyectos en peligro de hundirse. No resignaron sus deseos de ser madres, pero sí de serlo a tiempo completo. También aprendieron a ejercer el poder de otra manera. No hay lugar para decisiones verticalistas y sí para abrir el juego a otras voces, a negociar y buscar el consenso, aunque a veces les cuesta delegar o se desbordan al pensar que todo depende de ellas. Las pymes son un elemento central de cualquier economía sana. En Argentina, en los últimos años se constituyeron en uno de los motores del crecimiento y, lo más novedoso, se convirtieron en un espacio de conducción de las mujeres.

QUIENES SON Y QUE QUIEREN

Laura Lerin tiene 32 años y es socia gerente de Lerin SRL, una empresa dedicada al montaje de revestimientos en aluminio radicada en Lomas de Zamora, zona sur del conurbano bonaerense. Cuenta con 35 empleados y entre sus clientes figuran grandes firmas como Metrovías, Firestone, Roggio y Techint. “Empezamos haciendo trabajos de obra civil, con pequeñas reparaciones en consorcios de la zona y después nos fuimos especializando en fachadas de edificios”, detalla.

Su escritorio está lleno de papeles y carpetas, el ruido de las máquinas y de los hombres trabajando en la planta baja se filtra en las oficinas del segundo piso. Tenía 19 años cuando decidieron con su hermano iniciar el proyecto. “Yo armaba los presupuestos y los mandaba por email a los clientes, mi hermano con balde y cuchara en mano arreglaba lo que había que arreglar. Era medio en chiste. Un día sonó el teléfono, llamaban de una empresa súper importante y recuerdo que lo atendí en malla. Ahí decidimos formalizar la cosa”, recuerda entre risas.

Parte de su vida está en la empresa. Cuando terminó sus estudios terciarios de cine y televisión decidió probar suerte y se alejó por un tiempo de la oficina. “Me desilusioné de la carrera y volví. Esta vida me tocó estar acá, me fui y extrañaba, quería estar acá, siento que es donde tengo que estar”, reafirma.

Julia Hernando de Aguirre es vicepresidenta de Saturnino Cabezón SA, con una larga historia en la producción de indumentaria deportiva y protección para el/a deportista. La empresa era de su abuelo. “Era un agricultor español con mucha iniciativa y ganas de hacer cosas diferentes. Su primer producto fue la corbata tejida y luego encontró la veta de la protección deportiva”, señala.

Creció entre ovillos de hilos y grandes rollos de telas. “En las vacaciones de verano del colegio venía a trabajar. Poníamos los productos en las cajitas. No me gustaba mucho, pero lo vivía como algo natural”, recuerda. Cuando su abuelo falleció, el mando de la firma no pasó a su mamá, sino a su padre (“era la hija del dueño. No estaba la equiparación de género como ahora”, explica Julia) y tras la muerte de éste, la empresa pasó a manos de ella y sus dos hermanos.

Hoy, a sus 65 años, es una de las cabezas de la empresa, con más de 90 empleados. Está tranquila porque la cuarta generación familiar está en las mismas filas. “Me parece bueno que siga en la familia, pero no quiero que sea una obligación trabajar acá. Si es por imposición, no vas a ser feliz ni creativo, no vas hacer las cosas bien”, asegura.

La historia de Fabiana Cieri está marcada por el espíritu emprendedor, pero su camino es más dificultoso. Tiene 35 años y es socia gerente de Civemaq SRL, una pyme que fabrica maquinarias para la recuperación de materiales termoplásticos. “Es una empresa familiar, mi papá fue uno de los pioneros en producir estas máquinas. La marca es Cisca y está hace más de 40 años en el mercado”, informa. Funciona en la localidad de Ramos Mejía, partido de La Matanza.

Cuando tenía 12 años, iba de visita a la empresa y oficiaba de secretaria ejecutiva (“era un juego para mí como hoy lo es para mi sobrina”, cuenta risueña), hoy dirige la empresa, está a cargo del personal, tiene vínculo directo con delegados y sindicato, y junto a sus dos hermanos piensa estrategias para mantener la firma en pie. “¿No son hermosas?”, pregunta al señalar las máquinas fabricadas primero por su padre y ahora por ella y sus empleados.

Susana García Hunt tiene 65 años, es psicóloga y vive con su marido en Adrogué, también al sur del conurbano. Dividía su día entre su familia y sus dos trabajos, como asistente social de la municipalidad de Lomas de Zamora y en gabinetes psicopedagógicos de los colegios. Un día de 2008 junto a su marido y su hijo decidieron crear la empresa CTeam, dedicada a brindar soluciones informáticas, electrónicas y de seguridad a las empresas.

“El especialista es mi hijo. Venía haciendo laburos por su cuenta, pero no daba abasto y cada vez tenía más clientes importantes. En ese momento decidimos crear la SRL. Yo sigo en mi salsa, porque me ocupo del personal. Siempre soñé con trabajar en el área de Recursos Humanos de una gran empresa, hoy lo dirijo pero en la propia y a mi edad”, remarca el logro. Hoy tiene entre sus clientes a empresas como Metrovías, Telecentro y Línea General Roca.

Florencia Carini es del pueblo Santo Domingo del distrito de Maipú, provincia de Buenos Aires. “Son 15 manzanas en el medio de la nada, es muy lindo y lo más hermoso es la gente”, resalta. Tiene 31 años, estudió diseño industrial con orientación en indumentaria en Mar de Plata y volvió a su lugar de origen para iniciar su propio proyecto: creó la marca Visceral, una línea de zapatos y complementos fabricados en base al mondongo vacuno curtido.

“La idea surgió durante la preparación de mi proyecto de graduación. Busqué un diseño sustentable e innovador que utilizara materiales que no son explotados al máximo. Mi objetivo era trasformar un material despreciado en objeto de deseo”, explica. Hoy la producción es artesanal y de venta directa en la playa, pero tiene la voluntad de crear la primera fábrica de su tipo en el pueblo.

COMO SER JEFA DE UNA PYME

Conducir una pequeña o mediana empresa no es una tarea simple y en el caso de las mujeres, se suman las cargas de género. Algunas se sintieron discriminadas, otras menospreciadas, pero todas le hicieron frente con decisión y seguridad. Ninguna dio un paso atrás. Tampoco copiaron las formas de ejercer el poder de los varones, sino que construyeron nuevas fórmulas a la hora de vincularse con sus pares, sus empleados y tomar decisiones.

Julia Hernando se hizo cargo de la textil en un contexto difícil. Ella vivía junto a su familia en el sur del país y tuvo que volver a Buenos Aires porque su papá estaba muy enfermo. El cambio de mando del padre a los hijos generó tensiones. “Los empleados nos conocían de chiquitos. Sabían que éramos trabajadores, capaces y eso no pasa por una cuestión de género”, recuerda como dato positivo. “Sí hubo roces con algún que otro proveedor que desconfiaba y decidimos no trabajar más con ellos. También te encontrabas con alguna Cámara un poco más machista que otra, pero para nosotros nunca fue un problema”, señala. “Para mí nunca fue un problema en la vida”, acota.

Aprendió a ejercer su rol de otra manera y tomó para ello su propia experiencia como empleada. “Apenas salimos de la universidad (estudió administración de empresas), empezamos a trabajar en la empresa. Veníamos con espíritu renovador, pero no nos permitían hacer los cambios”, recuerda. “Esa experiencia la tengo muy presente. Es importante transmitir la experiencia, pero también permitir las cosas nuevas. Uno no es dueño de la verdad y hay que permitir a los jóvenes traer la actualidad. Creo mucho en la tormenta de ideas, donde cada uno aporta su visión”, se define.

La transición de Fabiana Cieri fue difícil. La crisis no fue gentil con sus maquinarias. “Había pasado la malaria de 2001, pero arrancamos justo con el auge de las importaciones que no nos benefició”, recuerda. “Contratamos a todo el personal, respetando su antigüedad. Fue complicado por el hecho de ser mujer, meterme con los sindicatos, con los proveedores, los clientes que te subestimaban por el género y por la edad”, recuerda. “Cuando me conocían me terminaba diciendo ‘¡ah, pero vos sabés!’”, ejemplifica. “En el sindicato (la Unión de Obreros Metalúrgicos) costó un poco, me decían la dama de hierro, porque me veían fría. Hoy tenemos buena relación, me gané su respeto, se dieron cuenta de que vamos por lo mismo, mantener las fuentes de trabajo”, remarca, aunque a veces no pudo cumplirlo. En 2009, tuvo que suspender a los empleados y desde la apertura hasta hoy bajó la cantidad de trabajadores. “Empezamos en 2005 con 25 empleados y hoy son 17. Algunos me dicen si te va mal, cerrá, pero yo no podría echar a la gente tan livianamente, no podría dormir sabiendo que hay 17 familias que no tienen para comer”, explica. Le gustaría dejar de ser la jefa “multifunción” y aprender a distribuir y delegar tareas, pero no tiene estructura. “La pyme es como un restaurante que dice atendida por sus dueños, uno es multifunción, hago los sueldos, atiendo a la gente, me falta ponerme un overol para irme abajo. Tenés que hacerlo porque somos pocos y por cómo está la situación no da para ampliarlo”, aclara.

Susana García divide sus días entre su empresa y el trabajo en el municipio. En ambos espacios su función principal es el trato con la gente y la mediación. “Mi marido se encarga de números y de las compras, mi hijo de los productos. A mí me gusta el trato con la gente, mi hijo es muy drástico y a mi marido a veces se le vuelan los pájaros”, confiesa. “Soy defensora de los derechos de las mujeres. Es importante completarse. La mirada del hombre es una y la de la mujer es otra. En lugar de decir esto o lo otro no sirve, mejor tomar lo bueno de cada cosa y completarlo”, plantea. En el medio de la entrevista, atiende a uno de los empleados. En forma amable y firme, le entrega el recibo de sueldo, la caja navideña y los buenos deseos y le pregunta si se sumó al foro virtual donde los empleados se enteran de todas las novedades de la empresa. La base del éxito, según ella, es el diálogo y el trabajo en equipo. “Todo tiene que ser conversado, cuando hay que tomar decisiones nos ponemos de acuerdo, cuando uno toma una decisión solo, ahí se arma. No es fácil, pero hasta ahora lo venimos llevando bien”, considera.

Para Laura el proceso fue natural. Ni los proveedores ni los empleados hicieron diferencias con ella por ser mujer. Ella está a cargo del área administrativa, su hermano de los revestimientos de aluminio y su pareja del área técnica. Una de las tareas administrativas es el personal. “Trato de conocerlos a todos. En un momento yo los tomaba, les pagaba el sueldo, les hablaba, le daba la ropa, le mandaba a bordar la ropa, pero hoy hay gente que no conozco”, cuenta.

Uno de los problemas que trajo ese crecimiento, según ella, es la organización interna de la empresa y la imposibilidad de delegar en otros. “Tratamos de organizarnos pero no se puede, tenés que estar pendiente de muchas cosas a la vez. Cosas que podés solucionar más rápido que un empleado”, explica.

“Seguimos trabajando como en aquella época, pero hoy tenemos un volumen de trabajo que requiere de áreas bien divididas, con órdenes claras, con responsables de cada tarea. Estamos atacando el problema en este instante”, dice y señala a Paula, una amiga de la infancia e ingeniera que acaba de contratar para que resuelva los problemas de planificación. “Hace 20 años que no la veía y nos reencontramos cuando se enteró de mi embarazo. Ahora trabajamos juntas”, cuenta alegre.

En Santo Domingo, Florencia no tiene empleados, taller ni local de venta. Su gran apoyo es la familia. “No sólo hay un espíritu emprendedor muy arraigado, sino que hemos encontrado la manera de encauzar toda esta fuerza en una misma dirección; mi mamá que es una artesana multifacética, con mi hermana nos complementamos en la administración y producción, una de mis cuñadas se dedica a la fabricación de accesorios y mi cuñado, que dio la casualidad que está especializado en fotografía de modas, ahora se encarga de la imagen de la marca”, cuenta.

Hoy el trabajo es artesanal y es de venta directa en las playas. En su momento, viajó a Buenos Aires en la búsqueda de un taller de calzado. “Fue un poco complicado porque eran pocos pares y al ser un material diferente nadie se quería complicar con esta miniproducción, luego de buscar y buscar logré tener dos modelos para la venta.” Sin embargo, la necesidad de aumentar la producción aumentó los costos fijos y los plazos de entrega y finalmente dejó a un lado la tercerización.

LA MATERNIDAD Y LA FAMILIA

Uno de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres es el poder combinar la vida personal con la empresa. Según la encuesta, las mujeres “son más propensas” a focalizar sus esfuerzos en la empresa y dejar de lado la posibilidad de formar una familia, a diferencia de los varones que tienen dos hijos promedio. En las historias narradas en esta nota, las mujeres escapan a esa estadística y dan cuenta de la posibilidad de congeniar ambos mundos.

Laura cambió su rutina seis meses atrás cuando nació su bebé. Los días posteriores fueron un caos. “El día del parto trabajé como cualquier otro. Fue un lío porque se adelantó un mes y había organizado todo para otra fecha. Me salvó mi hermano, estuve 15 días en casa y después me tuve que venir para acá. Al principio venía un par de horas, pero ahora ya está. No tuve esos tres meses de licencia”, señala.

Tiene todo planificado para cumplir con sus dos obligaciones. “Intento estar 8.30 en la empresa, pero casi nunca lo logro. A las 8 llega la niñera y entre indicaciones y vueltas, salgo tarde. A las 12 dejo la oficina para ir a casa porque se va la niñera y vuelvo a las 14 cuando mi hijo queda con mi suegra. Sigo trabajando hasta las 18 para estar a las 19 en casa, cuando el nene empieza a llorar”, cuenta extenuada.

“Fue todo un tema en la oficina. Un hijo le da otro sentido a la vida. Tenemos reuniones de coordinación y nadie entiende que me tengo que ir, porque me espera mi hijo”, cuenta. “Igual aprendí que el que no me puede entender, es problema de esa persona. Yo pienso dos segundos que mi hijo está llorando y me voy”, sostiene. “Le dediqué 20 años a esta empresa, día y noche, ahora quiero dedicarme a mi bebé”, remarca.

Julia conformó su familia en el tiempo que se alejó de la empresa. “Al año y pico de casarme, a mi marido lo destinan al sur y me voy a vivir con él a Comodoro Rivadavia. Estuve allá diez años. Fue una etapa diferente de mi vida. Y siempre digo que Dios me dio una manito porque fue el momento en el que tuve a mis cuatro hijos. Me permitió ser una mamá tiempo completo”, resalta.

Cuando se enteró de que su padre estaba muy enfermo, volvió a Buenos Aires y se hizo cargo de la empresa. “Volví el 3 de diciembre del ’92, el 10 estaba acá, me estaban esperando”, precisa. ¿Creés que si hubieras estado en Buenos Aires habrías tenido tus hijos? , pregunta la cronista. “No sé si hubiera tenido cuatro. Sí habría sido distinto, porque hubiera compartido el horario de trabajo como tantas mujeres con la maternidad. Lo hacen la mayoría de las mujeres y de hecho mi hermana lo hizo, traía a su hijita recién nacida”, responde.

Logró cumplir con doble rol, pero recuerda la sensación de estar siempre a las corridas. “Mi mamá me ayudó. Tres de los chicos iban a jornada completa en el colegio, pero me la pasaba corriendo. Los llevaba al colegio, venía para la oficina, después iba a buscarlos. Luego llegaba a casa y empezaba el momento de la mamá. Me metía al cuarto por 25 minutos, me despejaba y luego salía la mamá que se ocupaba de todo”, relata.

“A veces tenía un poco de culpa. Veía a las otras mamás que esperaban tranquilas en la escuela, que se juntaban a tomar el té y yo nunca podía. Pero un día una de mis hijas me quitó esa culpa. Me contó de la mamá de una compañera que no trabajaba y que la veía triste, perdida. Ahí me di cuenta de que habían recibido bien el mensaje”, reflexiona.

Fabiana está casada y tiene una nena de dos años y medio. “Antes de tener a mi hija trabajaba hasta cualquier hora. Me llevaba trabajo a casa. Cuando tuve a mi hija me dije ‘no puedo seguir con esto’ y me impuse un horario corrido hasta las tres de la tarde, pero a veces no lo puedo cumplir”, confiesa.

“Es complicado separar la empresa de la casa, salgo con una carga de estrés importante. Cuando tenés problemas económicos, no llegás a fin de mes, estás constantemente en cortocircuito. Llegaba a mi casa y toda esa carga la absorbía mi hija”, cuenta. “Ahora trato de relajarme en el camino y juego mucho con ella”, resalta. “Formar a mi hija es una prioridad, no quiero que me reproche cosas, que no me cuente cosas porque perdió la confianza, porque soy una desconocida. Lo vi en otras mamás y no quiero.”

UN FUTURO CON PLANES

“Todos los años crecemos al ciento por ciento”, resalta Laura Lerin. “Pero a la vez ese crecimiento nos hace vivir en crisis permanentemente, porque hay readecuar el lugar. Ya nos mudamos tres veces y ya tendríamos que mudarnos de nuevo”, cuenta. Su objetivo es seguir sumando como clientes a grandes empresas y empezar a planificar la mudanza a un parque industrial.

“Es una empresa familiar, la base es que no afecte a la familia. El día que genere problemas o no nos haga felices ya no tendrá sentido seguir. Por más que facture un montón no sirve. Esto es sudor y lágrima. La pasamos muy mal por las presiones, pero nos da mucho orgullo porque lo hicimos de cero, no le pedimos nada a nadie, salvo a mi papá que nos dio la idea y una computadora”, remarca.

Julia Hernando está feliz por el recorrido hecho. “Tenemos una trayectoria de muchos años y de la cual estamos muy orgullosos, me gusta cumplir con la palabra empeñada y hacer las cosas bien, más allá de las cuentas y los beneficios”, sostiene. Uno de los proyectos futuros es crear una planta nueva. Un préstamo otorgado por el Ministerio de Industria de la Nación le permitirá concretarlo. “Además queremos renovar las máquinas, cambiar la tecnología en el corte, la tejeduría y en la confección”, adelanta.

Para Susana, su mayor prioridad es armar un grupo de trabajo sólido y capacitado. “No les podemos pagar sueldos muy altos y muchos se van. Respetamos los convenios pero tenemos salarios estándar. Son chicos jóvenes, que vienen de escuelas técnicas. Queremos pagar mejor y armar un grupo estable, con nuestra impronta, que se manejen como un equipo de fútbol, donde las individuales sirven, pero lo más importante es confiar y complementarse con el otro”, remarca. “Es todo un desafío y más a mi edad. Yo voy a seguir trabajando hasta que me muera y en contra del mandato social que dice que a una edad determinada hay que retirarse a descansar”, resalta.

Para Fabiana, su mayor preocupación es poder mantener las fuentes de trabajo. “Quiero que la gente que me banca todo los días se pueda jubilar acá, que no tenga miedo que el año próximo cierre”, sostiene. Y para Florencia, abrir el primer taller para la fabricación de calzado en Santo Domingo. El programa Capital Semilla de Sepyme, dependiente de la cartera de Industria, le permitió acceder a acompañamiento técnico, capacitación y financiero para llevar a cabo el proyecto. “Está orientado a jóvenes emprendedores que no encuentran forma de financiar sus proyectos a través de otras instituciones como ser bancos o financieras”, explica. “Siempre soñé con realizar un emprendimiento en mi pueblo y lo veo cada vez más cerca”, celebra.

viernes, 3 de febrero de 2012

Building Your Business Through Word of Mouth

Word of Mouth (WOM) and Buzz Marketing are two of the most sought after outcomes for anyone trying to gain exposure for their product or service. Over the years I have built an extensive WOM chain for my boating business, which has led me to gain roughly 95% of my new business each year through positive word of mouth alone. WOM and Buzz Marketing can be your best friend or your worst enemy depending on how your react to customers requests and situations. Below you will find some tips I have found to be helpful in building my WOM chain.

1. Join The Community

In a day and age where there are countless online forums for everything under the sun, there is bound to be one for your product or service. So don’t be afraid to get involved and interact with them. These communities are great places to show a large number of people who already have an interest in your field that you’re an expert in the subject matter. I interact regularly on the largest boating forums in the country and build relationships on them with people from all over. For example, I will comment on posts regarding issues with aesthetics or questions on how to prepare your boat when getting ready to sell it. Those topics are where my expertise lies and I can give quality advice. Also, when providing comments make sure the content is meaningful this way you are regarded as an expert and having valid opinions otherwise your plan to build WOM may backfire.

Through these forums I have gained a lot of clientele. Customers have called me up saying they saw me on forum X and would like to give me a try. I then walk them through my process and what they can expect of me and what I need from them and if at the end of the day I meet or exceed their expectations this will prove to be highly beneficial for me. In response these individuals have given me positive write ups on the forums stating what a pleasure it was to have my team work on their boats and the calls begin to pour in from people in the area.

2. Interact With Your Customer

This is another key proponent to my WOM success. By being friendly and building relationships with your customer, makes a world of difference when it comes to securing recurring business and getting them to tell their friends about you. Chances are if they are a boater they will have friends who boat and they will be sure to tell their friends about you and your company in conversation. I start off simple with questions like, “so how do you like your boat” or “where do you do most of your boating?” From there we expand into different subject matters and I really begin to build a rapport with them, solidifying my services for their future needs.

Its here that I also tell them about some of my other services incase they ever need them. Also my customers see through my interaction with them my passion for boats and realize their toys are in good hands and that’s what they’re going to remember at the end of the day. This way when it comes up organically in conversation, who cleaned your boat, they tell their friends about my company and the care that went into maintaining it and guess what a few days later I get a call and another job without having to lift a finger.

3. Offer Unparalleled Customer Service

Customer service is a big deal today, especially in a society filled with intense competition. Great customer service can be the difference between success and failure for a new company. The detailing and broker game on Long Island is saturated with comparable companies and I have used unparalleled customer service to my advantage. If I get an inquiry through email, I make it a point to get back to the individual as soon as I see the email. This can be the difference between getting a new client and not, because sometimes people just work down a list of detailers and the one who responds the fastest will most likely get the job.

It’s not only about initial customer service but also maintaining it with your regular customers. This can be done in one of two ways. For example, the boats I deal with are relatively large (34’ and up), they have a lot of nooks and crannies so sometimes something gets missed. That’s why I do a walk through of the boat with the client after every job to make sure everything was done to their liking or come back to touch something up if it was missed after I leave. Another way I maintain superior customer service is by giving my regular customers quick response time, if they call up last minute and say, “hey, can you get to the boat and clean it up for us, we decided were going to spend the weekend on it” I make sure to get to the boat on Friday before they arrive after work and that the boat is washed and opened up ready for their arrival Friday afternoon.

Customers remember these little things such as, quick response times to inquiries or bending over backwards to ensure they are happy with your work or making it a point to get to your regular customers quickly. When they remember those traits they tell their friends and this will lead to positive WOM for your company and hopefully a sale.

Just remember today’s business environment is filled with intense competition, no matter what field you are in whether it be technology, food or even boats, what factors will get people talking about yours over the competitions. These three elements are a great starting point to generate positive buzz for your company and build your WOM chain.

Por qué triunfan las Empresas Familiares

A lo largo de los años hemos tenido la suerte de poder conocer y estudiar varias de las Empresas Familiares más importantes y antiguas de todo el mundo. Nos ha sorprendido la frecuencia con que encontramos unas mismas prácticas y métodos para conseguir el éxito.

Estos modelos de reconocido éxito ofrecen una valiosa lección y una gran ayuda incluso para los negocios familiares más jóvenes o pequeños. El lema de las grandes empresas: centrarse en lo que esperamos que sea el negocio y actuar de manera consecuente. Además, siempre hay mucho que aprender de las experiencias de éxito de los demás.

Empleo selectivo de familiares. Las empresas más veteranas utilizan mecanismos rigurosos para permitir el acceso a un trabajo en la Empresa Familiar sólo a aquellos familiares más cualificados. De esta forma, se mantiene el estímulo para los líderes de más talento –y se evita su marcha- y no se resiente el rendimiento del negocio.

El empleo selectivo también confirma que entrar en el negocio es más una oportunidad que una obligación. Cuando los familiares se sienten obligados a trabajar en él baja su nivel de motivación. Además, refuerza la importancia del mérito en forma de compensaciones y democratiza los ascensos.

Libertad para vender acciones. Los accionistas familiares que se sienten atrapados por el vínculo de propiedad con la empresa pueden convertirse en grandes detractores de la empresa y ser una fuente de desconfianza. A veces se les dice a los miembros de la familia que serían desleales con la familia si ejecutan los privilegios que les concede la propiedad. En un momento dado, esta presión puede provocar una crisis. Idealmente, las familias han de inculcar a sus miembros la idea de que vender sus acciones a la empresa o a otros familiares es una práctica aceptable y recomendable.

Tenga por escrito la misión familiar. Las familias de éxito se mantienen unidas más por los valores sólidos y un objetivo común y no tanto por la propiedad compartida del negocio. En lugar de dejar que el negocio conduzca sus vidas, fomentan el que la propiedad familiar fortalezca y perpetúe los valores familiares esenciales. La misión familiar consiste en mantener estos valores, con o sin el negocio. Algunos de estos valores son la integridad y la confianza mutua.

Planificación abierta y coordinada del patrimonio. A medida que las familias crecen y se hacen más complejas, la planificación conjunta del patrimonio puede resultar una buena herramienta de organización. Cada uno se beneficia del conocimiento del resto. Además, se protege mejor el negocio de una gestión deficiente o poco clara del patrimonio.

Asimismo, la planificación abierta y coordinada del patrimonio refuerza la confianza recíproca de todos los familiares y es un signo de propietarios responsables.

Reuniones de educación familiar. Las familias de éxito se reúnen regularmente para aprender juntos sobre aspectos del negocio, tales como las herencias y la interpretación de los resultados financieros.

Todos invierten en mejorar sus habilidades, muchas veces mediante la contratación de un consultor o con la participación en seminarios. El tema más común es la comunicación familiar y la capacidad de escuchar al otro. También reciben conocimientos sobre resolución de conflictos, patrones de conducta y cómo criar a los hijos en un contexto de tranquilidad económica.

Momentos para el ocio. Las familias más unidas establecen fechas regulares para estar todos juntos y divertirse.

La mayoría de veces se trata de unas vacaciones conjuntas; por ejemplo, en una casa de campo, en la nieve o en una acampada. Para otros, en la costa o un fin de semana en casa con invitados. Sea cual sea la actividad, todo el mundo espera esas fechas y se prohíbe hablar de trabajo.

Sucesión del líder de la familia. Es fundamental saber distinguir entre líder de la empresa y líder de la familia. Ambas tareas son importantes, exigentes, distintas y necesitan de una continuidad.

Al comienzo de la historia de una Empresa Familiar nos encontramos con un padre al que el negocio aún le deja algo de tiempo libre para dedicarse al bienestar de la familia. Este padre da importancia al desarrollo personal de cada miembro de la familia, enseña técnicas de comunicación efectivas y crea o mantiene tradiciones familiares.

Cuando el fundador del negocio y el líder familiar original se retira deja estos papeles sin responsable. Las familias de éxito se aseguran de que existe un sucesor bien preparado para el liderazgo familiar, sea una persona o todo un comité o consejo familiar. La mejor solución es no depender del líder del negocio. Es importante recordarle a la familia que no debe vivir para la empresa.

Riqueza subestimada. Las familias empresariales duraderas y de éxito no presumen de dinero ni de poder, ni lo exhiben. Son conscientes de que el modo de gestionar su dinero sienta un precedente y un modelo para la generación siguiente. Establecen tradiciones de ahorro y donaciones benéficas entre los más jóvenes.

Consejo independiente. La recomendación más frecuente es invitar a formar parte del consejo a directivos exteriores, respetados y objetivos. Los directivos independientes aseguran la existencia de un foro que permite tomar decisiones difíciles con un alto grado de información y cuidado. También aportan la frescura y creatividad necesarias para mantener actualizadas y flexibles las estrategias y la cultura de la compañía.

Deseo de aprender y mejorar. Estas familias se interesan activamente por el mundo de la Empresa Familiar. Leen y debaten los últimos boletines de noticias, libros y artículos al respecto. Como familia, participan en seminarios sobre Empresa Familiar y los familiares visitan y estudian otros negocios familiares de éxito. La familia invita a otras familias de éxito a compartir sus experiencias en reuniones familiares.

4 Reasons to Fire a Client

Firing a client will be one of the best things you will ever do for your business. Don't get me wrong; it's not something I like to do. And it's definitely not something I hope you ever have to do. After all, every time you fire a client, you're potentially taking away from your fiscal bottom line. But what it does for the rest of your business just may have you contemplating whether you really want (and need) that particular customer.

Here are four scenarios in which you may need to send a customer packing.

The Client Treats You Badly

Life is too short to be in business with people who treat you (and your employees) like second-class citizens. A customer that causes undue stress for you and your employees is setting you up to not only deliver sub-par service to them, but also to create collateral damage: how your employees view your leadership. We had a $2 million contract with a hospital system but our points of contact with it were not just bad people. They treated our staff like servants instead of like partners and I had two employees quit because the abuse was so bad. After visiting the client to investigate myself, I came back and asked our leadership if we should terminate the contract. After a 49 to 1 vote (the one vote in favor of keeping the client was the sales guy), we decided to end our relationship with them. (Note: The client wound up refusing to let us out of the contract for its duration, but became a much better partner by the time the contract ran its course.) We still left them, but the willingness to put our people over this source of money got attention from my employees and generated an enormous amount of loyalty in our building. They knew that I put people before profit.

Doesn't Want to Pay Your Price

Your price is more than just the cost to your customer. It represents the value and quality of service you're promising as a provider, and hopefully, the dedication and investment you've put into your people. If you're marketing and conducting yourself as a premium provider (like we have) and your customer is constantly on the warpath about getting a lower price, then they're not respecting the value of what you're selling. If you're keeping your word on your product, there is no reason to back down from how you value it. If your customer wants it cheaper and faster, they just may want it from someone else. You can make that decision for them.

Disrupts Your Business and Culture

Sometimes a customer may not be bad, but will have another reason it needs to go. Unlike most generic call-handling facilities, in our healthcare business we respond to a pretty consistent volume of calls that allows us to maintain a stable workforce without high fluctuations in the number of employees we need. But in the past we used to take seasonal project work based around health plan enrollment that required us to train and onboard a relatively large amount of staff that we knew would only be with us for the short term. For a company built on culture, that constant ebb and flow was tough on our culture. But we didn't renew the project work (another million dollar revenue loss), and actually decided that we would no longer take any business that we didn't anticipate having long-term.

Violates Your Core Values

You have a fundamental set of beliefs that drive your business. And if your clients don't share those values on some level, it will absolutely tear at the core of your company. We had another multi-million dollar client who at the beginning of our relationship was as dedicated to serving the customer as we were. But as they evolved, their priorities shifted from service to sales. And sales at all cost. They put us in an even more compromising position once they started providing a benefit to their customers (and charging for it) that the customer did not ask for. One of our core values is "always do the right thing," and supporting fraudulent practices just didn't fit the bill. We terminated the contract and gained a lot of credibility with our employees for not putting them into a morally ambiguous position (at best). The letters I received from coworkers said it all when they thanked me for protecting them and doing the right thing for the business.

What this all really boils down to is deciding who you are, what you value, and how you're going to conduct business. And sticking to it. While sending revenue down the river might seem like a decision that will slow your growth, it could be a much bigger expense to the company, and the people inside it to deviate from how you define yourself. You never know, a pink slip could just be the ticket to building a great company.

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

Stephen Covey ha leído la literatura del éxito norteamericana de los últimos 200 años y ha extraído estas siete normas que pueden ser aplicadas a todas las situaciones de nuestra vida.

Primer Hábito: Ser proactivo.
La proactividad se refiere a que ante cada estímulo del medio ambiente tenemos la habilidad de decidir la respuesta que queremos dar, esto quiere decir que no somos esclavos de las acciones que sobre nosotros se efectúan, sino libres ejecutores de nuestra conducta. Un ejemplo práctico en nuestra vida es el de un chofer de un automóvil que nos grita una obscenidad o nos toca con insistencia la corneta. En este caso nuestra respuesta puede variar desde tomar un arma y dispararle para luego sufrir las consecuencias legales de nuestra conducta hasta simplemente ignorarlo y no dejar que altere nuestra tranquilidad.

Lo importante es que la decisión es nuestra, que somos los responsables de nuestra conducta.

Segundo Hábito: Empiece con un fin en mente.
Este hábito consiste en que nuestra conducta no la debe regir el capricho ni el azar, debemos tener objetivos precisos a los cuales acercarnos: Un título universitario, comprar una casa o un carro, mantener una relación armoniosa con nuestros familiares y compañeros de trabajo. Cada vez que tomemos una decisión importante debemos decidir si ésta nos acerca o nos aleja de nuestros objetivos.

Tercer Hábito: Establezca primero lo primero.
El capitulo comienza un una frase del sabio alemán Goethe: ” Lo que importa más nunca debe estar a merced de lo que importa menos”. Consiste en distribuir nuestro tiempo sobre la base de prioridades: El autor describe un método de organizar el tiempo sobre la base de cuatro cuadrantes en los cuales coloca las actividades: urgentes, no urgentes, importantes y no importantes.

Cuarto Hábito: Pensar en Ganar-Ganar.
Este hábito indica que nuestras interacciones con otros seres humanos siempre deben ser de mutuo beneficio, que no existe otra opción. Nuestra relación con un cliente debe ser ganar-ganar, si yo gano y mi cliente pierde, pierdo al cliente.

No existe otra opción, aunque a corto plazo otros tipos de relaciones resulten en ganancias inmediatas, a largo plazo vemos que son ineficaces y perjudiciales para ambas partes. El autor explica que si después de razonar con nuestro interlocutor no logramos un acuerdo ganar-ganar, nos queda la opción de “no hay trato”.

Quinto Hábito: Procure primero comprender y después ser comprendido.
Este hábito trata de ponerse primero en el lugar del otro, de ver las cosas desde su punto de vista. Se basa en el refrán popular de ” Todo es del color del cristal con que se mire”. Es quizás el más difícil de practicar, casi siempre pasamos más
tiempo hablando que escuchando y creemos que las cosas sólo pueden ser de la manera en que nosotros las vemos.

Sexto Hábito: La sinergia.
Algunas metas las podemos lograr solos, pero las empresas grandes sólo las podemos lograr con trabajo en equipo. Proyectos como la llegada del hombre a la Luna o la fabricación de la Bomba Atómica son el resultado del trabajo sinérgico.

Séptimo Hábito: Afile la sierra.
Este capítulo comienza con la historia de un leñador que se encuentra tan inmerso en su trabajo de derribar árboles que olvida que dedicar unos minutos a afilar su sierra le haría ahorrar muchas horas de esfuerzo. Aplicado a nuestra vida afilar la sierra se refiere a dedicar un breve espacio de nuestra vida a mejorar nuestras condiciones físicas e intelectuales mediante el ejercicio físico y el estudio.