martes, 15 de enero de 2013

Lo que debemos saber sobre la empresa familiar






por Ernesto Niethardt
Debido a sus estrategias de largo plazo, su aversión a endeudarse y su inclinación a reinvertir las ganancias, las empresas familiares aportan una importante dosis de estabilidad a las economías donde actúan. Las estadísticas y estudios realizados en los Estados Unidos y Europa, demuestran que además son las mayores generadoras de nuevos puestos de trabajo.
Lo curioso de las empresas familiares es que algunas de las características que les permiten ser exitosas en la primera generación, como por ejemplo el fuerte liderazgo del fundador, luego puede convertirse en un aspecto negativo para el proceso del traspaso de la empresa a la siguiente generación.
Los sistemas de la familia y la empresa funcionan de manera diferente. La familia se maneja más emocionalmente, mientras que la empresa tiene un manejo racional. La familia esta basada en el amor y en la aceptación incondicional, mientras que en la empresa se tiene en cuenta la aportación de los individuos y la aceptación es condicional. La empresa acepta y hasta promueve los cambios, mientras que la familia tiende a resistirse a ellos. La empresa esta enfocada a lo externo (su mercado) mientras que la familia se enfoca más hacia adentro. El funcionamiento de los dos sistemas se basa en criterios diferentes. Cuando estas diferencias entre los sistemas de la familia y la empresa no son gestionados y conciliados, aparecen las posibilidades de importantes conflictos que pueden afectar seriamente a la empresa, la familia y a las personas que integran estos sistemas.
La planificación, la comunicación, la formación y un adecuado asesoramiento externo son la clave para gestionar exitosamente la convivencia de la conjunción empresa/familia y evitar o disminuir los efectos negativos que de ella se pueden derivar.
El primer paso de la planificación debe ser el establecimiento de una agenda de los asuntos que se deben abordar. Si bien cada familia puede estar en una situación diferente frente a las distintas cuestiones que pueden generar conflictos, los problemas que tarde o temprano deben afrontar las empresas familiares son predecibles.
El proceso de la planificación pondrá de manifiesto los valores y objetivos de la familia que se volcarán a la empresa y establecerá las reglas de funcionamiento de ambos sistemas.
Así en primer lugar se deberá decidir si la familia quiere mantener la empresa o si se la quiere vender. Si la familia tendrá prioridad sobre la empresa, si esta última debe prevalecer sobre la primera o si se intentará buscar un equilibrio entre ambas.
Respecto de la sucesión habrá que establecer cuál será el procedimiento para elegir al sucesor de la dirección, cómo se capacitará al mismo y cómo se preparará la actual dirección para entregar el control.
En cuanto a la propiedad de la empresa, habrá que establecer a quién, que, cómo y cuando se transferirán las participaciones de la propiedad.
Otros temas serán: Qué requisitos de ingreso y régimen de retribución tendrán los miembros de la familia que quieran incorporarse a la empresa. Cómo debería ser una distribución justa de los activos de la familia. Cuales serán los mecanismos para gobernar la empresa y gestionar la relación entre la empresa y la familia. Cómo se resolverán los problemas cuando no sea posible lograr un consenso, etc. Todos estos son algunos de los temas que se deben considerar.
El éxito de la planificación depende básicamente de la buena comunicación entre los miembros de la familia. La mayoría de los conflictos que se presentan en las empresas familiares, generalmente se producen como resultado de una falta de comunicación en el pasado.
Para ayudar el proceso de comunicación es útil realizar reuniones familiares periódicas, breves retiros familiares o mini vacaciones, con el objeto de favorecer el conocimiento mutuo de los actuales objetivos, intereses, expectativas y preocupaciones de los miembros de la familia, así como facilitar la comunicación franca y sincera entre ellos.
Por otra parte, hay ciertas cuestiones sensibles que muchas veces son evitadas o pospuestas por muchos fundadores, como por ejemplo el considerar la propia mortalidad o la necesidad de elegir un sucesor entre los hijos.
La utilización de asesores externos puede ayudar a controlar el nivel emocional de las discusiones familiares y a facilitar las herramientas para resolver los asuntos o situaciones difíciles.
Si bien las cuestiones señaladas anteriormente no garantizan el éxito de la empresa y la armonía de la familia, sin duda ayudan a reducir los riesgos asociados a la gestión de la empresa familiar y aumentan las posibilidades de supervivencia de las mismas.
Autor Ernesto Niethardt
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