domingo, 10 de marzo de 2013

El Liderazgo Transformador se construye de dentro a fuera




Las bases del nuevo liderazgo se fundamentan en la inteligencia intrapersonal y la propia gestión emocional, es necesario liderarse a uno mismo para poder liderar a los demás, porque cada vez es más importante gestionar los aspectos emocionales y el compromiso del equipo. Pero por otra parte el liderazgo se expande y cada vez es necesario líderes socialnetworkers, líderes que crean comunidades.


Analicemos las características que debería tener un líder transformador y os propongo hacerlo desde una perspectiva que incluye tres niveles de actuación: desde dentro hasta fuera. Desde autogestionarse y gestionar equipos internos, a gestionar las conexiones con equipos externos.

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Nivel 1: La autogestión emocional es gestionarnos a nosotros mismos

El liderazgo solo se puede construir sobre bases personales sólidas basadas en un equilibrio emocional, tales como autoconciencia –control emocional y adecuada percepción de debilidades/fortalezas-, autorregulación -capacidad de aprendizaje en base a experiencias- o control de la automotivación, algo que Martin Seligman denomina optimismo adquirido.
Para relacionarnos mejor con nuestro equipo, nuestra gestión emocional debe permitirnos escucharnos más a nosotros y a los demás para adaptarnos, para entender y aprender de la experiencia, conceptos que Goleman, bajo el paraguas de la inteligencia emocional, engloba dentro de su liderazgo resonante y que para nosotros es una característica clave del líder transformador.
Tenemos un problema de educación que nos hace sobrevalorar lo analítico y subestimar el poder de la intuición, la empatía y la emoción. Somos seres emocionales y nuestra interacción, adaptación y aprendizaje dependen de este tipo de características que debemos cultivar. La denominada inteligencia emocional está en el centro del desarrollo del liderazgo, sin liderarnos a nosotros mismos no podemos gestionar equipos.

Nivel 2: La gestión de ideas es la gestión de equipos

La principal función de un líder es potenciar a sus equipos. Las ideas son la materia prima del liderazgo, la función del líder es ayudar a que las ideas surjan en los equipos, pero sobre todo que se implanten para innovar, para transformar la realidad, basándose en el poder que tienen los equipos para llevar a término estas ideas.

El éxito empresarial es saber mantener el equilibrio entre presente (motivador de logro) y futuro (proactivo), entre generar resultados hoy e innovar para asegurar los de mañana, es contemplar su rol como desarrollo de personas (desarrollador) para que “todos” sean los impulsores y líderes del cambio (potenciador).

El líder transformador es un gestor de equipo y entre los estilos de gestión de equipos más relevantes podemos destacar:

Motivador de logro (presente/resultados): Establece con claridad objetivos, da un seguimiento exigente pero de acuerdo con el potencial de cada empleado. Esta es la base de la consecución de unos resultados excelentes. Los resultados son la mejor expresión de liderazgo e innovación, pero también uno de los elementos que refuerzan el desempeño excelente.
Proactivo (futuro/resultados): Establece marcos de actuación, valores, sentido de propósito y referencias a futuro que dan guías de actuación a sus colaboradores, lo que permite que haya autonomía en la realización de tareas y consecución de resultados.
Desarrollador (presente/personas): Promueve la autonomía, mejora continua en el día a día, creatividad, buenas ideas, buenas competencias exigen desarrollo continuo. El líder debe crear actitudes en sus colaboradores destinadas a mejorar el autoaprendizaje y la capacitación en el entorno de trabajo.
Potenciador (futuro/personas): Es el comportamiento o estilo que más se relaciona con potenciar la proactividad o liderazgo distribuido, pues incluye todas las herramientas enfocadas hacia el empowerment y crecimiento personal y profesional de sus equipos, considerando no solo sus cometidos e intereses actuales sino también aquellos que potencian el largo plazo.
Nivel 3: Integrar es gestionar la conexión del equipo, es la gestión de la red

El tercer nivel del liderazgo establece el rol del líder como integrador de equipos: el que conecta su equipo con otros equipos, presenciales o virtuales (comunidades), internos o externos.

Los integradores saben crear las condiciones de la cohesión para que el equipo trabaje conjuntamente y comparta, que hace que se fomente la creatividad y la implantación de ideas que necesita de la colaboración entre los miembros del equipo y con otros equipos, a veces de la empresa, a veces externos.

Conectar su equipo con otros equipos internos o externos será cada vez más una labor más importante del líder. En nuestros días es más frecuente la cohesión de equipos internos dentro de la empresa, pero cada vez más este rol actúa como gestor de comunidades externas.

La revolución de la red que estamos viviendo, una revolución equivalente en impacto a la industrial, hará que las empresas sean más abiertas y necesiten socialnetworkers, un nuevo tipo de trabajador del conocimiento que necesita de la red social para optimizar su trabajo y renovar su conocimiento para crear o mejorar bienes o servicios. Por ello, este rol del líder (o estilo de liderazgo) se desplazará cada vez más hacia el líder de comunidades internas (cuyos integrantes no siempre coincidirán con su equipo), pero también comunidades externas.

Nuevos tiempos requieren un nuevo liderazgo. En épocas de cambios los directivos con perfil gerencial son peligrosos, porque son especialistas en gestionar el pasado. Necesitamos líderes que señalen y construyan el futuro, necesitamos líderes transformadores con ámbitos de gestión cada vez más difusos y amplios.

Virginio Gallardo


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