martes, 20 de noviembre de 2012

Cómo elegir una inversión






Luego de haber tomado la decisión de invertir nuestro dinero y haber buscado y encontrado diferentes alternativas de inversión, el siguiente paso consiste en decidirnos por una alternativa.
Ya sea que se trate de negocios, bienes raíces, acciones, fondos mutuos o cualquier otro tipo de inversión, los siguientes son algunos factores o variables que deberíamos tomar en cuenta al momento de elegir una inversión.
Costo de la inversión
Lo primero que debemos tomar en cuenta al momento de elegir una inversión es el costo de ésta, es decir, el monto o capital requerido.
Por lo general, mientras mayor es el costo de una inversión, mayor es la ganancia que ofrece; por ejemplo, un negocio cuya inversión es de US$50 000 es probable que obtenga mayores ganancias que un negocio cuya inversión es de US$10 000.
Debemos tomar en cuenta este factor considerando la ganancia de la inversión, pero también el monto o capital que estamos dispuestos a invertir.
Tipo de ganancia
Otro factor que debemos tomar en cuenta es el tipo de ganancia de la inversión, la cual puede ser una ganancia que da al momento de vender (ganancia de capital) o una ganancia constante (flujo de efectivo).
Un ejemplo de una inversión con una ganancia de capital es un inmueble que se compra para luego venderse a un mayor precio; mientras que un ejemplo de una inversión con un flujo de efectivo es un inmueble que se compra para luego rentarse.
Por lo general, las inversiones que ofrecen un buen flujo de efectivo son mejores que las que ofrecen una ganancia de capital, pues permiten tener ingresos constantes durante todo el tiempo en el que se conserve la inversión; solo que son más escasas.
Rentabilidad
La rentabilidad es uno de los principales factores que debemos tomar en cuenta al momento de elegir una inversión.
Mientras mayor sea la rentabilidad de una inversión, un mayor porcentaje del dinero invertido se va a ganar o recuperar; así por ejemplo, una inversión que ofrece una rentabilidad de 30% será mucho mejor que una que ofrece una rentabilidad de 3%.
Para comparar la rentabilidad, las inversiones deben ofrecer el mismo tipo de ganancia; por ejemplo, la rentabilidad de un negocio (que ofrece un flujo de efectivo) tendría que ser comparado con un inmueble que pensamos rentar antes que con uno que pensamos vender.
Riesgo
El riesgo es otro factor importante que debemos considerar al momento de decidirnos por una inversión.
El riesgo es la posibilidad de no ganar lo que se espera, de perder parte del dinero invertido, e incluso, de perder la totalidad de éste.
Por lo general, mientras mayor es el riesgo de una inversión, mayor es la rentabilidad que ofrece; por ejemplo, invertir en acciones es más riesgoso que invertir en un depósito a plazo fijo, pero podría ser mucho más rentable.
Horizonte de la inversión
El horizonte de la inversión es el periodo de tiempo en el que es necesario mantener el dinero invertido.
Cuando el horizonte de la inversión es corto se dice que se trata de una inversión a corto plazo, cuando es regular se dice que se trata de una inversión a mediano plazo, y cuando es largo se dice que se trata de una inversión a largo plazo.
Por ejemplo, un negocio suele ser una inversión a mediano o largo plazo pues toma tiempo ponerse en marcha y lograr que genere utilidades, a diferencia de algunas acciones que podrían ser una inversión a corto plazo, si se compran para luego venderse al poco tiempo.
Liquidez
La liquidez es la facilidad con que la inversión puede convertirse en dinero en efectivo.
Por ejemplo, un inmueble presenta menor liquidez que una cuenta de ahorro, pues vender un inmueble toma tiempo, a diferencia de una cuenta de ahorro en donde se puede retirar todo el dinero del banco en cualquier momento.
Si consideramos que más adelante podríamos necesitar nuestro dinero, éste factor debería tener un peso importante.
Dificultad
Otro factor a tomar en cuenta es la dificultad que presenta la inversión.
Por lo general, mientras mayor es el grado de dificultad de una inversión, mayor es la rentabilidad que ofrece; aunque por otro lado, también es mayor el riesgo.
Por ejemplo, invertir en acciones podría ser más rentable que invertir en fondos mutuos, pero presenta un mayor grado de dificultad que podría significarnos un mayor riesgo, a menos que contemos con suficientes conocimientos en este tipo de inversión.
Cercanía
En algunos casos, también es necesario considerar la cercanía de la inversión.
Mientras más cerca se encuentre la inversión de nosotros, mayor control tendremos sobre ésta y, por tanto, mayores serán la posibilidades de que nos vaya bien.
Por ejemplo, invertir en un inmueble para rentar ubicado cerca de nuestro domicilio podría ser mejor que invertir en un inmueble ubicado a varios kilómetros de distancia, pues podríamos administrar mejor el inmueble, pero además, tendríamos un mayor conocimiento del mercado.
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