miércoles, 28 de noviembre de 2012

Familia y empresa: desafíos






por Eduardo Press

Una de las situaciones más complejas en las empresas de familia (EF) es la gestión de personas, ya sea una gestión interna o externa. Vale la pena recordar que podemos ver la EF como un sistema social formado, a su vez, por tres subsistemas: familia, capital y empresa/negocio, en un contexto cruzado por fuertes emociones. Cada uno de estos subsistemas tiene objetivos y expectativas diferentes.
La familia busca la armonía, el capital busca la rentabilidad y la empresa/negocio busca y necesita de la gestión. En estos dos ámbitos es donde la gestión de personas adquiere relevancia.
Lo que suma complejidad es que, en su gran mayoría, en las EF los miembros de la familia pertenecen simultáneamente a los tres subsistemas: los accionistas y los que están al frente de la gestión son de la familia. Es con estas personas con quienes tienen que lidiar los responsables (cuando los hay) de la gestión de personas en las EF.
Actualmente existe más conciencia en los dueños de empresas familiares y generaciones siguientes sobre la necesidad de profesionalizar la gestión, pero, aun así, la gestión de personas es de las últimas en ser formalizada.
Cuando uno pregunta a un dueño de EF quién se ocupa del área, las respuestas más habituales son: “la nena” o “mi señora, porque tiene carácter” o “porque sabe llevar bien a la gente”. La mayoría de las veces estas funciones quedan limitadas al pago de sueldos, control de asistencia, vacaciones, etc.
Una gestión profesionalizada tiene la responsabilidad de encontrar las personas adecuadas, que agreguen valor a futuro, que permanezcan en la empresa y estén atentas al clima de trabajo.
Los miembros de la familia son los que acceden a los puestos directivos.
La condición de familiar atraviesa la jerarquía y el organigrama.
Las decisiones dependen de una sola cabeza.
Se confunden los objetivos empresa/familia.
Habitualmente impera mucho desorden y desprolijidad en la toma de decisiones.
Las instrucciones y consignas cambian rápidamente y sin aviso.
Quién o quiénes son los referentes suele ser confuso y/o ambiguo.
La gestión se organiza alrededor de personas (familiares) y no de funciones.
Por torpeza e ignorancia.
El dueño tiende a hacer todo personalmente, le cuesta delegar, espera que las cosas se hagan tal cual él las hace, por lo que es raro que esté conforme con el trabajo que hacen los otros.
Los emprendedores suelen buscar más sumisión que eficiencia.
Es un negocio, en un mundo capitalista, con una organización de gestión (la familia) precapitalista. Por lo tanto, es una problemática mayormente cultural. “Porque siempre se hizo así”, es la cultura de las EF.
Ayudar a los propietarios/emprendedores a transformarse en empresarios. Ayudarlos a que se concentren en qué hay que hacer y delegar el cómo hacerlo: un cambio cultural en las EF.
Ayudar a crear conciencia sobre los beneficios de contar con un buen equipo de gestión y apoyo.
De no ser así, los mandos medios, en lugar de formar equipo, se convierten en sumisos, con un bajo nivel de aporte personal.
Autor Eduardo Press
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